Cómo aprender canciones de oído, paso a paso
Para aprender una canción de oído, trabaja en este orden: encuentra la nota de reposo de la canción, después la línea de bajo y los acordes que se apoyan en ella, y luego la melodía, frase a frase, cantando cada nota antes de buscarla en tu instrumento. Cada paso acota el siguiente. Una vez que conoces la tonalidad, eliges entre siete notas en lugar de doce, y cada acorde sale de una lista corta y previsible. El método funciona igual en el piano, la guitarra, el bajo, un instrumento de viento o con la voz, porque el instrumento es solo el lugar donde compruebas tus respuestas.
¿Hace falta oído absoluto para tocar de oído?
No. Tocar de oído se basa en el oído relativo: oír a qué distancia están dos notas, hacia dónde se movió la música y qué nota suena a casa. Sin oído absoluto, la primera nota de una canción la encuentras probando, y eso lleva segundos. Cada nota posterior es una distancia a partir de una que ya tienes, y oír distancias es una habilidad que un oído corriente puede aprender a cualquier edad.
El método en cinco pasos
- Elige una canción que ya sepas cantar.
- Encuentra la nota de reposo y averigua si la tonalidad es mayor o menor.
- Encuentra la línea de bajo y luego los acordes que hay encima.
- Encuentra la melodía nota a nota, cantando cada una primero.
- Trabaja en bucles cortos, más despacio cuando haga falta, y compara con la grabación.
Paso 1: elige una canción que ya sepas cantar
Si puedes cantar una canción de principio a fin sin la grabación, la parte más difícil de oírla ya está hecha, y lo que queda es trasladarla al instrumento. Si no puedes, estás recordando y transcribiendo a la vez, y las dos cosas compiten por la misma atención.
Empieza con canciones lentas, de pocos acordes y con una melodía que se mueva sobre todo por grados conjuntos: canciones populares, canciones infantiles, himnos, pop sencillo.
Paso 2: encuentra la nota de reposo
Casi todas las canciones que conoces tratan una nota como su casa: la tónica, la nota sobre la que la música suena terminada. Es lo más útil que puedes encontrar, porque la tónica te da la tonalidad, y la tonalidad te dice qué siete de las doce notas usa la canción la mayor parte del tiempo.
La mayoría de las canciones terminan en la tónica, así que la última nota es una buena apuesta, aunque no una prueba: un fundido final nunca llega a ella, y algunas canciones se detienen sin resolver a propósito. Para comprobarlo, tararea una nota larga mientras suena la canción, en cualquier octava cómoda, una que pueda sostenerse por debajo de todo sin forzar. Esa suele ser la tónica. Búscala probando teclas en un teclado, o deslizándote por una cuerda en la guitarra o el bajo, hasta que lo que tocas coincida con lo que tarareas.
Después toca el acorde mayor sobre esa nota junto con la canción, y luego el menor. Los dos se diferencian en una sola nota, la tercera, desplazada un semitono, y contra una grabación el equivocado se nota enseguida. Eso te dice si la tonalidad es mayor o menor.
Las canciones que cambian de tonalidad, o que parecen tener dos casas, necesitan algo más; otro artículo de esta serie explica paso a paso cómo encontrar la tonalidad.
Paso 3: encuentra el bajo y luego los acordes
Saca el bajo antes que los acordes. El bajo toca una nota cada vez, suele moverse despacio y, en la mayoría de las canciones, toca la fundamental del acorde que tiene encima: la nota que le da nombre al acorde. Encuentra las notas del bajo y, casi siempre, tendrás las fundamentales de los acordes.
Para la cualidad de cada acorde, la tonalidad hace casi todo el trabajo. Construye un acorde sobre cada nota de una escala mayor usando solo notas de esa escala, y salen siete acordes con un patrón fijo llamado campo armónico: mayores en los grados primero, cuarto y quinto, menores en el segundo, el tercero y el sexto, y disminuido en el séptimo. En Do mayor, una línea de bajo Do, Sol, La, Fa anticipa Do mayor, Sol mayor, La menor y Fa mayor. Eso es I–V–vi–IV, una de las progresiones más habituales del pop.
Una tonalidad menor comparte sus siete notas con la tonalidad mayor que está tres semitonos por encima, como La menor con Do mayor. El cambio habitual está en el acorde del quinto grado, que las canciones en menor suelen tocar como mayor para que tire de vuelta hacia la tónica: Mi mayor en La menor.
Lo que hace cada acorde sirve de segunda comprobación: el primer grado suena a casa, el cuarto a alejarse, el quinto a una tensión que quiere resolver. Pon a prueba cada suposición tocándola junto con la grabación; si choca, prueba la otra cualidad sobre la misma fundamental. Un acorde que no encaja con nada de la tonalidad no es un fallo del método. Viene de fuera de la tonalidad, y otro artículo de esta serie, sobre cómo sacar los acordes de oído, trata el caso más común.
Paso 4: encuentra la melodía nota a nota
Canta la primera nota de una frase, sostenla y búscala en tu instrumento. Conociendo la tonalidad, es muy probable que sea una de siete notas, a menudo la tónica o una nota del primer acorde. Después hazte dos preguntas sobre cada paso a la nota siguiente:
- ¿Sube, baja o se repite?
- ¿Grado conjunto o salto? Un grado conjunto va a la nota siguiente de la escala, así que, mientras la melodía no salga de la tonalidad, hay un solo candidato en cada dirección. Un salto necesita además un tamaño: una tercera, una cuarta, una quinta.
La mayoría de las melodías se mueven más por grados conjuntos que por saltos, así que casi todo esto va rápido. “Estrellita, ¿dónde estás?” en Do mayor es Do Do Sol Sol La La Sol, Fa Fa Mi Mi Re Re Do: un salto de quinta hacia arriba al principio, y después solo grados conjuntos y notas repetidas.
Canta antes de tocar, siempre. Cantar te obliga a comprometerte con una nota concreta que puedes sostener y comparar; ir a tientas por el instrumento solo te enseña a reconocer la nota correcta cuando tropiezas con ella. Las melodías tienen sus propias trampas, como las notas fuera de la tonalidad o los pasajes demasiado rápidos para cantarlos, y el artículo de esta serie sobre cómo sacar una melodía de oído se ocupa de ellas.
Paso 5: trabaja en bucles cortos, más despacio cuando haga falta
Toma unos pocos segundos cada vez, no una estrofa entera, y repítelos hasta que puedas cantarlos: los fragmentos cortos caben en la memoria; los largos se emborronan. Cuando un pasaje es demasiado rápido, ralentízalo en lugar de adivinar. Muchos reproductores de audio y de vídeo, y muchas apps de práctica, pueden reproducir una grabación más despacio sin cambiar su altura, así que las notas y los acordes se quedan exactamente donde estaban.
Cuando tengas la canción entera, tócala junto con la grabación de principio a fin. Una nota equivocada choca con el original de una forma difícil de pasar por alto.
Qué practicar cuando un paso se atasca
Cada paso se apoya en una habilidad auditiva. Si te atascas una y otra vez en el mismo paso, entrena esa habilidad lejos de las canciones, en sesiones cortas diarias.
- No encuentras la nota de reposo, o no sabes qué está haciendo un acorde. La lección sobre qué hace cada grado explica la casa, el alejamiento y la tensión, y los practica con progresiones cortas.
- Encuentras el bajo, pero los acordes los adivinas. Qué acordes contiene una tonalidad es la lección del campo armónico. Si un acorde es mayor o menor, el ejercicio de cualidad del acorde.
- Los saltos de la melodía se te resisten. El ejercicio de intervalos toca dos notas y pregunta a qué distancia están: el movimiento melódico en su forma mínima.
- Oyes la nota, pero no consigues cantarla. Las lecciones de canto del módulo de entrenamiento auditivo tocan una nota, o dos a la vez, y te escuchan mientras cantas.
No existe un plazo honesto para esto. Lo que sí se mantiene es la dirección: cada canción que sacas hace más rápida la siguiente, porque las mismas tonalidades, progresiones y saltos vuelven una y otra vez.