El campo armónico: los acordes que contiene una escala

Una escala mayor son siete notas. Si preguntas qué acordes se pueden construir usando solo esas siete, la respuesta no es cuestión de gusto: salen exactamente siete acordes, en un orden fijo de cualidades, y ese orden es el mismo en todas las tonalidades mayores. Al conjunto se le llama campo armónico de la escala, y es la razón por la que los acordes de una canción suenan como si pertenecieran juntos — todos se sacaron de las mismas siete notas.

Apilar terceras

La receta es un solo movimiento, repetido siete veces. Colócate en un grado de la escala, salta la nota siguiente, toma la que viene después, vuelve a saltar y toma la siguiente. Tres notas, cada una una tercera por encima de la anterior, y todas ellas ya dentro de la escala.

Hazlo sobre el primer grado y obtienes un acorde. Hazlo sobre el segundo, luego sobre el tercero, y así hasta el séptimo, dando la vuelta a la octava cuando te salgas por arriba. Siete grados, siete acordes, ninguna nota tomada prestada de fuera.

Qué sale

Tomando Do mayor como ejemplo — la escala de las teclas blancas —, los siete acordes son estos:

Grado Notas Cualidad Número
1 Do Mi Sol mayor I
2 Re Fa La menor ii
3 Mi Sol Si menor iii
4 Fa La Do mayor IV
5 Sol Si Re mayor V
6 La Do Mi menor vi
7 Si Re Fa disminuido vii°

Lee la columna de cualidades por su cuenta y ahí está el patrón que conviene retener:

mayor – menor – menor – mayor – mayor – menor – disminuido

Esa secuencia es la misma para toda escala mayor, y por la misma razón que lo es la propia fórmula de la escala: nada en la receta menciona una nota concreta. Traslada la escala entera a una tónica nueva y cada tercera se mueve con ella, así que las cualidades no pueden cambiar. Aprende la secuencia una vez y conoces los acordes de las doce tonalidades mayores.

Por qué las cualidades son distintas

Todos los acordes de aquí se construyen con el mismo movimiento, así que es justo preguntar por qué no salen todos iguales. La respuesta es que los pasos de la escala son desiguales.

Una tercera tomada dentro de la escala — una nota, saltas una, la siguiente — abarca 4 semitonos en unos sitios y 3 en otros, según dónde caigan los dos pasos de semitono de la escala. Dos terceras apiladas dan las tres cualidades que produce este campo:

La desigualdad de la escala hace todo el trabajo. Una regla con marcas equidistantes daría siete acordes idénticos y ninguna armonía digna de ese nombre.

Los números romanos

Los acordes se numeran por grado, en números romanos, y el número lleva la cualidad en la forma de escribirlo:

  • mayúscula — acorde mayor: I, IV, V;
  • minúscula — acorde menor: ii, iii, vi;
  • minúscula con un pequeño círculo — disminuido: vii°.

La gracia de numerar en vez de nombrar es que un número describe una posición dentro de la tonalidad, no una nota. La progresión I–V–vi–IV es una sola progresión, tocable en cualquiera de las doce tonalidades mayores, y quien la lee conoce la forma de la música antes de saber en qué tonalidad se tocará. Es también la razón de que reaparezcan siempre los mismos tres acordes: I, IV y V son los tres acordes mayores del campo, y una cantidad enorme de música está construida con poco más que eso.

Por qué el séptimo grado es disminuido

Seis de los siete acordes son tríadas mayores o menores corrientes. El séptimo no lo es, y vale la pena entender por qué en vez de archivarlo entre las excepciones.

El séptimo grado es la sensible, situada un semitono por debajo de la tónica. Apila terceras sobre ella y tomas el séptimo, el segundo y el cuarto grados. En Do mayor eso es Si, Re y Fa: de Si a Re hay 3 semitonos, de Re a Fa hay otros 3. Dos terceras menores — un acorde disminuido.

Los dos pasos de semitono de la escala están implicados, y ahí está toda la causa. Cada una de esas dos terceras queda comprimida a 3 semitonos por uno de ellos, y ningún otro grado de la escala tiene ambas comprimidas a la vez. El intervalo exterior suma 6 semitonos, el tritono, el único intervalo de este tamaño que contiene la escala — por eso vii° es el único acorde inestable de un conjunto por lo demás asentado, y por eso se suele usar como algo de lo que alejarse más que como un lugar donde descansar.

Errores comunes que evitar

  • Leer los números como nombres de notas. V es “el acorde sobre el quinto grado”, estés en la tonalidad que estés. En una tonalidad es un acorde y en otra es uno distinto.
  • Ignorar si las letras van en mayúscula o minúscula. ii y II no son el mismo acorde. La minúscula significa menor y es lo único en la página que lo dice.
  • Esperar que el patrón cambie según la tonalidad. No cambia. Mayor-menor-menor-mayor-mayor-menor-disminuido vale para toda tonalidad mayor, siempre.
  • Tratar vii° como un fallo del sistema. Es la consecuencia directa de los pasos de semitono de la escala, y es donde vive la tensión de la tonalidad.

Ahora a jugar

El ejercicio de abajo entrena las tres cualidades que produce el campo armónico — mayor, menor y disminuido —, pero nombra cada acorde directamente en vez de preguntar sobre qué grado se apoya, así que construir “el acorde sobre el cuarto grado de Sol mayor” es algo que conviene practicar de momento lejos de la pantalla.

Una buena manera de usarlo: antes de construir cada acorde, di qué grado sería si la tonalidad fuera aquella en la que ese acorde es el acorde de tónica. Construirlo es la mitad mecánica; situar un acorde dentro de una tonalidad es la mitad que se convierte en tocar.