Marca el ritmo
En cada ronda se dibuja un ritmo sobre una sola línea, suena una entrada de cuatro clics y después se toca el patrón. Tu tarea es marcar cada nota mientras suena — no repetirla después, ni marcar el pulso que va por debajo.
El ritmo se dibuja sobre una única línea y no sobre un pentagrama, y es a propósito: el ritmo no tiene altura, así que no hay nada que leer hacia arriba o hacia abajo. Una cabeza rellena es una negra, un pulso. Una cabeza hueca es una blanca, dos pulsos. Dos cabezas rellenas unidas arriba por una barra gruesa son un par de corcheas, medio pulso cada una, y la barra te indica que comparten un mismo pulso. El garabato sin plica es un silencio de negra: un pulso que cuentas y no tocas.
Antes de la primera ronda: el calentamiento
La primera vez que juegas a esto en un dispositivo aparece un calentamiento: ocho clics regulares sin nada que leer. Márcalos junto con el sonido. Dura unos segundos y no es un trámite — es la forma en que el sitio mide tu teléfono, tu navegador y tus auriculares concretos.
Este es el único ejercicio de aquí que te mide a ti y también a tu equipo. Un toque tarda un tiempo en llegar a la página y un clic tarda un tiempo en salir del altavoz, y ambos retardos acaban dentro del número con el que se te puntúa. Una salida por cable cuesta unas milésimas de segundo y es inofensiva. Unos auriculares Bluetooth añaden habitualmente más de una décima de segundo — más del doble de ancho que la ventana que cuenta como estar en el pulso — y ese retraso es el enlace de radio, no tu forma de tocar. El calentamiento existe para medirlo y poder restarlo de todas las rondas siguientes. Si tus toques salen demasiado dispersos como para medir algo, el ejercicio te lo dice y ejecuta las rondas sin puntuación en lugar de inventarse una. Así que, antes de sacar conclusiones sobre tu propio sentido del tiempo a partir de un resultado que te parezca injusto, comprueba por dónde estás escuchando: el altavoz integrado o unos auriculares con cable son el camino más corto entre el clic y tu oído.
La medición se guarda para ese dispositivo, así que el calentamiento se hace una vez y no antes de cada sesión. Puedes borrarla y repetirlo desde la página de preferencias siempre que cambies tu equipo.
Los cinco ejercicios
Se complican en una sola dirección cada vez, así que una ronda mala tiene una causa probable.
Solo el pulso son negras y nada más, dos compases de ellas. No hay nada que leer, y esa es la idea: aísla si eres capaz de mantener un pulso estable, y merece la pena volver a él cada vez que un ejercicio posterior se desmorone.
Negras y blancas añade la nota de dos pulsos. La trampa está en que la blanca es donde la gente acelera — no pasa nada durante un pulso entero, así que llegan pronto al siguiente. Sigue contando mientras dura.
Contar el silencio añade el silencio de negra. Los silencios son donde se pierden los compases. Un pulso de silencio es un pulso que cuentas con exactamente el mismo cuidado que uno que tocas, y la prueba de que lo has hecho es que la nota que viene después cae donde debe.
Corcheas parte el pulso por la mitad. Dos toques iguales dentro de un pulso, cada par dibujado con barra para que veas a qué pulso pertenecen. Que sean iguales es todo el requisito; el error habitual es un par largo-corto que cojea, no un par que llega tarde.
Todo, un poco más rápido lo mezcla todo y sube el tempo de 80 a 100 pulsos por minuto. El salto es pequeño a propósito: se busca un tempo que te exija más a ti, no uno que le exija más a tu equipo.
Cómo leer la respuesta
La puntuación es un porcentaje, y es la mitad menos útil de lo que recibes.
La mitad que enseña es la dirección. Marcar sistemáticamente un poco antes es adelantarse; sistemáticamente un poco después es arrastrar; ninguna de las dos cosas es el mismo problema que caer a un lado y a otro al azar. Quien se adelanta siempre en la misma medida está mucho más cerca de tocar a tiempo que quien se dispersa en esa misma medida, porque un desvío constante es un solo ajuste y la dispersión es una destreza. Lee primero la dirección, corrígela y deja que el número venga solo.
Si algo de la notación de arriba te resulta desconocido, la lección de fundamentos del ritmo explica el pulso, el compás, las tres figuras y para qué sirve la entrada, y termina con una versión más suave de este mismo ejercicio.
Solo el pulso
Negras y blancas
Contar el silencio
Corcheas
Todo, un poco más rápido