Leer la clave de sol
Una partitura es una gráfica de altura frente a tiempo: cuanto más arriba se sitúa una nota, más aguda suena. Una clave convierte esa gráfica en notas reales al fijar una línea a una altura concreta, de modo que todas las demás notas puedan contarse a partir de ella.
La clave de sol es literal en su nombre: la espiral de su centro rodea la segunda línea contando desde abajo, y esa línea es Sol4, el Sol justo por encima del Do central. A partir de ahí los nombres avanzan Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si y vuelven a empezar, un nombre por paso, alternando línea, espacio, línea, espacio.
Las cinco líneas, de abajo arriba, son Mi Sol Si Re Fa. Los cuatro espacios, de abajo arriba, son Fa La Do Mi.
El Do central no cabe en el pentagrama. Queda colgando dos pasos por debajo de la línea inferior, sobre una pequeña línea adicional propia. Apréndelo como un punto de referencia y no como algo que haya que contar: la clave de fa alcanza ese mismo Do desde el otro lado, y es la bisagra sobre la que gira el sistema de dos pentagramas.
Lo que hace que la lectura funcione de verdad es el reconocimiento, no la aritmética. Contar Mi-Sol-Si-Re-Fa desde la línea inferior da la respuesta correcta y aun así no es leer: nadie que vaya contando puede seguir el ritmo de la música. Aspira a reconocer cada posición de un vistazo, igual que reconoces una letra sin deletrearla.
El ejercicio de abajo dibuja una nota y te pide que la nombres. Si fallas, te dice qué nota estabas mirando en realidad.
Notas en las líneas
El pentagrama completo
Con líneas adicionales
Un sostenido, un bemol