Leer una progresión: todo a la vez
Ya tienes todas las piezas: tres funciones, cuatro cadencias, la sustitución, la dominante prestada del modo menor, las dominantes secundarias, el préstamo modal y la modulación.
Esta lección no es material nuevo. Es el orden en que se usan, porque conocer siete técnicas y no saber cuál probar primero es apenas mejor que no conocer ninguna.
El procedimiento
Ante una progresión que nunca has visto, en cinco preguntas.
1. ¿En qué tonalidad está? Mira el primer acorde y el último. Casi toda la música empieza y termina en casa, y cuando los dos no coinciden, el último suele tener razón: ahí es donde la pieza decidió quedarse.
2. Numera todo respecto a esa tonalidad. Escribe los numerales debajo de los acordes. La mayoría serán diatónicos, y los que no lo sean son justamente el asunto de los pasos 4 y 5.
3. ¿Cómo termina? Busca los dos últimos acordes y nombra la cadencia. Eso te dice qué tipo de unidad tienes delante: algo que terminó, o algo que espera una respuesta.
4. Cualquier acorde que no esté en la tonalidad: ¿qué está haciendo ahí? Hay tres respuestas probables, ordenadas por frecuencia:
- Tiene la tercera alterada hacia arriba y apunta una quinta abajo: una dominante secundaria. Nombra a qué apunta.
- Tiene una nota bajada y no apunta a ninguna parte: préstamo modal. Es un color.
- Va seguido de una cadencia en otro sitio: una modulación. Vuelve al paso 1 con el resto.
5. Lo que queda es estructura. Agrupa los acordes diatónicos por función —casa, alejamiento, tensión— y la forma de la frase se desprende sola de los numerales que ya has escrito.
Un ejemplo resuelto
Toma Do – La menor – Re7 – Sol – Do.
Paso 1: empieza y termina en Do. Tonalidad de Do mayor.
Paso 2: I – vi – ? – V – I. El Re7 no es diatónico: Re–Fa♯–La–Do, y Do mayor no tiene Fa♯.
Paso 3: los dos últimos son V–I. Cadencia auténtica. Es una unidad completa que termina.
Paso 4: el Re7 tiene la tercera alterada hacia arriba y va seguido de Sol, una quinta por debajo. Dominante secundaria: V7/V.
Paso 5: lo que queda es I – vi – (V7/V) – V – I. Tónica, sustituto de la tónica, una aproximación a la dominante convertida en un pequeño acontecimiento, dominante, casa. La frase de la primera lección, con una llegada reforzada.
Cinco preguntas, y una progresión que parecía tener un acorde misterioso dentro resulta ser la frase más corriente del idioma, dicha con un poco más de énfasis.
Qué hacer cuando no funciona
A veces el paso 4 te deja un acorde que no es ninguno de los tres. Eso no es un fallo del procedimiento: es el borde honesto de lo que cubre este módulo, y más allá hay muchísimo — dominantes alteradas, acordes tomados de modos distintos del menor, progresiones construidas sobre la simetría en lugar de la función, y música que no es funcional en absoluto.
El verdadero valor del procedimiento es que te avisa enseguida de que has salido de su territorio. Cuatro de las cinco preguntas seguirán respondiendo. La que no lo hace es donde está lo interesante.
Lo que conviene guardar
A lo largo de diez lecciones, una misma idea ha vuelto tres veces con tres disfraces.
Una dominante secundaria y un II cromático son los mismos sonidos y acordes distintos. Un ♭VI prestado y un VI diatónico son el mismo grado y acordes distintos. Un acorde pivote es un mismo conjunto de notas con dos nombres, uno a cada lado de una modulación.
Cada vez, lo que los separaba era la función —qué está haciendo el acorde y hacia dónde va— y cada vez, el numeral escrito era lo que la registraba. Eso es lo que este módulo ha estado enseñando en realidad. Los acordes eran los ejemplos.
Por dónde seguir
Coge una canción que ya conozcas y aplícale las cinco preguntas. No una difícil: algo con cuatro acordes que se repiten.
Encontrarás uno de los patrones de la cuarta lección dentro de casi cualquier cosa, y encontrarlo tú mismo, en música que has elegido, es el momento en que esto deja de ser un conjunto de lecciones y empieza a ser algo que puedes oír.