El acorde menor

Toca un acorde mayor, baja una sola nota un semitono y ocurre algo notable: ese mismo sonido luminoso y seguro se vuelve melancólico, nostálgico, incluso triste. Ese desplazamiento de un semitono es toda la diferencia entre mayor y menor, y una vez que lo oyes, ya no puedes dejar de oírlo.

La receta de la tríada menor

La tríada menor usa casi la misma receta que la tríada mayor, con un solo número cambiado:

  1. Fundamental — elige cualquier nota. Usemos Do otra vez.
  2. Tercera menor — cuenta 3 semitonos hacia arriba desde la fundamental (uno menos que en el acorde mayor, que eran 4). Desde Do: Do♯, Re, Re♯.
  3. Quinta justa — cuenta 7 semitonos hacia arriba desde la fundamental, exactamente igual que antes. Desde Do: Sol.

Así que Do menor = Do, Re♯, Sol (en este contexto, Re♯ suele escribirse como Mi♭, pero es la misma tecla). Compáralo con Do mayor = Do, Mi, Sol. Solo se movió la nota del medio —un semitono hacia abajo— y toda la personalidad del acorde cambió.

Do mayor frente a Do menor, lado a lado

Esta comparación es la forma más rápida de interiorizar la diferencia:

  • Do mayor: Do, Mi, Sol — la tercera está 4 semitonos por encima de la fundamental.
  • Do menor: Do, Re♯, Sol — la tercera está 3 semitonos por encima de la fundamental.

La fundamental y la quinta son idénticas en ambos acordes. Toda la diferencia —alegre frente a triste, luminoso frente a oscuro— vive por completo en esa nota del medio: la tercera. Esto vale para cualquier fundamental, no solo para Do: reduce la tercera un semitono en cualquier acorde mayor y obtendrás su gemelo menor.

Por qué suena más oscuro

Igual que la tercera mayor (4 semitonos) se percibe como abierta y estable para la mayoría de los oyentes, la tercera menor (3 semitonos) se percibe como introspectiva, tensa o melancólica. Ninguno de los dos sonidos es “mejor”: son simplemente dos colores emocionales distintos construidos con los mismos dos ladrillos (una tercera y una quinta), y solo el tamaño de la tercera decide qué color obtienes. Los compositores recurren a esto constantemente, y a menudo cambian un acorde de mayor a menor a mitad de una canción para señalar un cambio de ánimo sin tocar la melodía en absoluto.

Una curiosidad: el relativo menor

Toda tonalidad mayor tiene un “relativo menor” que comparte exactamente las mismas 12 notas, pero que trata una nota distinta como centro de gravedad; por ejemplo, Do mayor y La menor usan un conjunto idéntico de notas, solo que centrado de otra manera. Ese es un tema más amplio para estudiar más adelante, pero conviene conocer el nombre desde ya: por eso las canciones en tonalidad menor a menudo parecen estar a un paso de resolverse en un sonido mayor, y viceversa.

Errores comunes que evitar

  • Olvidar en qué dirección moverse. La tercera menor es más pequeña que la tercera mayor (3 semitonos frente a 4), así que mueves la tercera hacia abajo un semitono desde el acorde mayor, no hacia arriba.
  • Cambiar la quinta sin querer. Entre mayor y menor solo cambia la tercera. Si tu quinta ya no está 7 semitonos por encima de la fundamental, has construido otra cosa completamente distinta.
  • Dar por hecho que lo menor siempre suena “mal”. Los acordes menores no son un error ni una versión inferior del mayor: son un color propio e intencionado, presente en muchísima música que ya te encanta.

Ahora a tocar

En esta ronda tendrás que construir tríadas menores a partir de todas las fundamentales posibles. Usa el mismo método de conteo que antes, pero coloca la tercera a 3 semitonos en lugar de 4, y luego comprueba que la quinta siga estando 7 por encima de la fundamental. Antes de tocar, intenta construir mentalmente la tríada mayor y la menor sobre la misma fundamental, una detrás de otra: escucharlas seguidas es la forma más rápida de entrenar el oído para distinguirlas al instante.